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Yo me hice actor por accidente.
Justo después de discutir con mi papá, sobre lo que él esperaba de mí, me fui a inscribir en un curso de escritura.

Me dijeron que el curso era sólo para actores. Yo mentí y les dije: Yo soy actor.

En el curso estaban grandes actores, que también eran escritores de teatro.
El hecho de que yo me sintiera como un farsante, me motivó a estudiar intensamente. 

Un día uno de los directores se acercó a hablar conmigo. Yo, pensé: “me descubrieron”. Pero, quedé frío cuando me ofreció ser actor profesional del grupo La Candelaria. 

En el grupo aprendí bastante, pero no era suficiente para sentirme cómodo.

Cuando estaba a punto de renunciar, el punto de inflexión fue que me ofrecieron protagonizar una telenovela.

Actuando en televisión, de vez en cuando conectaba con el público.
Me preguntaba por qué algunas veces sucedía esto y otras no.

Entonces, decidí preguntarle al público.
Reescribía los diálogos y las situaciones en las que tenía que actuar, para ver cómo reaccionaba el espectador después de ver las escenas en televisión.

Y poco a poco aprendí a conectar con ellos. 

Por ejemplo, un día una mujer me contó esto: "Cuando lo desahuciaron, mi papá dijo: yo no me muero hasta no ver el final de Dr. Mata, y efectivamente, así sucedió".

Entonces, a partir de todo lo que aprendí actuando, desarrollé un método de creación propio que permite crear historias que conectan profundamente con la audiencia.

Ahora mi papá, no sólo me acompaña a recibir los premios, sino que admira el camino de showrunner que estoy llevando a cabo.


 
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